LO QUE SIEMPRE SOÑAMOS

Por • 18 Ene, 2011 • Sección: ARCHIVO, SUECIA 2011

Reconozco que anoche me dio un poco de pudor en el programa cuando Elio Fernandez tiró uno de sus habituales títulos contundentes. "Estamos en la elite del handball mundial", dijo el gallego, con tanta convicción que me hizo pensar que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Así ya festejaba nuestro cuerpo técnico cada triunfo ante las potencias en el Mundial Juvenil de Bahrein en 2007

Esta Selección nos viene avisando desde hace rato que no para de crecer. Desde el gran partido con Polonia en el Preolímpico 2008. Desde la victoria sobre Montenegro en España. Desde perder por muy poco con los europeos en Croacia 2009. Y más cerca en el tiempo, desde que le dio vuelta aquella final imposible a Brasil en el Panamericano de Chile cuando perdía por siete. Desde que borró a la verdeamarela en los duelos del Luna Park. Desde que complicó en serio a Francia en París. Desde que remontó un partido muy complejo con los coreanos y cuando casi da el batacazo con los polacos. Los argentinos tendemos a dos vicios (entre otros tantos extradeportivos). La mayor parte de las veces nos creemos los mejores del mundo. Y así nos va. Pero también caemos en un escepticismo autodestructivo que no nos permite mirar nuestros progresos. Conozco más de uno que en los próximos días dirá "esta es la peor Suecia de la historia", jajaja. En serio conozco a varios así en nuestro medio.

Otra escala en el salto cualitativo del handball argentino. El Mundial Junior de Egipto 2009

Quiero decir, tenemos en equipo enorme, quizá jugador por jugador no seamos más que nadie de la elite internacional. Pero Dady ha logrado amalgamar un grupo sólido, primero desde lo humano, pero que sabe qué hacer dentro de la cancha. Sabe lo que hay que poner, sabe que las ventajas que se puedan dar en el plano técnico se suplen con sacrificio. Así han sido todas las selecciones de Gallardo. Ya sea con pibes de 17 años o de más de 35 como alguno de estos gladiadores actuales. Argentina se está metiendo entre los 12 mejores del mundo. Y ya no es ni una ilusión ni una expresión de deseos. Cerrando con corrección el partido con Chile, estaremos jugando por primera vez en la historia una Main Round, ni más ni menos que contra Croacia, Dinamarca y seguramente Serbia. Estamos donde queríamos estar. Donde el handball argentino casi ni se animaba a soñar.

Federico Pizarro jugó todo el partido contra Suecia y fue uno de los puntos más altos del equipo

Se abre de esta manera una oportunidad inmejorable, aún mayor a la que tuvimos 10 años atrás con los memorables Tigres. Aquellos también dieron, en su escala, pasos inverosímiles. Estos gladiadores actuales son hijos de aquellos guerreros que nos metieron en los primeros mundiales o que ganaron los primeros panamericanos. Lo más impactante es que las próximas generaciones de handbolistas argentinos tendrán en su ADN que Suecia, Francia o Polonia son rivales a los que hay que respetar por ser potencias, pero a los que se le puede jugar, inclusive en su casa. Ahora bien, no caigamos en el triunfalismo. Tengamos bien presente que estos éxitos son fruto de la humildad de este plantel y de su cuerpo técnico. No somos mejores que nadie. No somos ni por asomo los mejores del mundo. Apenas tenemos hoy el título como mejores del continente. Pero lo que ha cambiado hoy, después de esta semana de ensueño, es que ahora sabemos que no somos menos que nadie. Que el jugador argentino sale a cualquier cancha con la posibilidad de ganar. Eso es lo que siempre soñamos. Felicidades, Gladiadores. Y perdón por tan poco en estas reflexiones, después de haber recibido tanto desde el 40×20.

 

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